
»Y ya por senda trazada
viajes sometida y dócil,
y sigas crédula en paz
las huellas de tus mayores,
ya nuevas galas te vistas
y de las antiguas mofes,
y rebelde de tus hierros
muerdas ya los eslabones,
yo siempre marcho contigo
y ese gusano que roe
tu corazón, esa sombra
que anubla tus ilusiones,
soy yo, el lucero caído,
el ángel de los dolores,
el rey del mal, y mi infierno
es el corazón del hombre.
Feliz mientras la esperanza
¡ay! tus delirios adorne,
infeliz cuando tu mente
los recuerdos emponzoñen
y a la mar sin rumbo fijo
desesperado te arrojes:
ni un astro te alumbrará,
será en vano que a Dios nombres.
Ora le reces sin fe,
ora su enojo provoques.
Sólo el huracán y el trueno
responderán a tus voces,
Sin hallar puerto ni playa
por más que anhelante bogues.
Y al fin la materia muere;
pero el espíritu ¿adónde
volará? ¿Quién sabe? ¡Acaso
jamás sus cadenas rompe!»
Subido por Adramelec
Subido por Adramelec

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